- ¿Sonríes?
- Sonrio, porque la vida es el pequeño roce al dormir de su pierna desnuda; es su aroma y el de mi café cargado con nuestros sueños en la mañana; es la desaparición de esa lágrima entristecida y la aparición del reflejo de dientes antes ocultos en desaliento.
- ¿Reflejo de dientes? Acá le dicen sonrisa.
- ¿Cómo llegué aquí?
- Lo sabrás al dormir.
- ¿Dormiré o duermo?
Me levanta un estruendo solo para darme cuenta que el miedo sigue aquí.
- Te acompaño.... >susurró el miedo<. Después de todo, soy yo quien te trajo aquí y alejo el silencio.
- Y si! ¿Qué seria de mí, sin tu incesante martillar, que encontró mi esencia?
- ¿Tu esencia?
- Si, miralá. Hoy camina de mi mano.